Sabemos que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos neuropsiquiátricos más comunes, y que se presenta tanto en niños como en adultos. Pero pocas veces se profundiza en qué siente una persona con TDAH.
Hay que recordar que este trastorno no solo afecta solo a la capacidad de atención o al control de la impulsividad/hiperactividad, sino que también puede generar una gran cantidad de emociones negativas en las personas que lo padecen.
Desde la infancia hasta la edad adulta, aquellos que viven con TDAH pueden experimentar sentimientos de frustración, incomprensión, ansiedad y baja autoestima.
En este artículo, nos enfocaremos en la importancia de identificar, comprender y ayudar a manejar de forma efectiva las emociones negativas en personas con TDAH. Si quieres saber más, te recomiendo que sigas leyendo…
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El origen de todo: los síntomas TDAH
El TDAH se presenta de manera diferente en niños y adultos. Los síntomas más comunes en niños son la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad, mientras que en adultos se pueden observar algunos de los síntomas anteriores, habitualmente con menor intensidad, además de otros, que analizaremos más adelante en este apartado.
El niño/a con TDAH tipo déficit de atención siente que no puede controlar su capacidad atencional, lo que se traduce en problemas para concentrarse en las tareas escolares, pérdida de objetos y olvidos frecuentes (anotar deberes, exámenes, etc.).
En el TDAH de tipo hiperactivo-impulsivo, el niño siente que es incapaz de permanecer quieto y necesita moverse. Cuando presenta un componente de impulsividad marcado, el niño con TDAH siente que le cuesta pensar antes de reaccionar y tiende a interrumpir a los demás cuando hablan. Puedes leer más sobre TDAH en niños aquí.
Recuerda que también existe el tipo combinado, donde el niño con TDAH presentará características tanto de déficit de atención como de hiperactividad-impulsividad.
Los adultos con TDAH también sienten que no pueden concentrarse tanto como les gustaría debido al déficit de atención, aunque en ellos, la inquietud motora suele manifestarse más a nivel interno (tipo hiperactividad mental).
En el caso de los adultos, pueden presentar problemas de rendimiento en el trabajo (debido a la confluencia de multitud de síntomas como la tendencia a la procrastinación, las dificultades de concentración, la falta de organización, la dificultad para seguir órdenes complejas o los problemas para gestionar el tiempo, entre otros).
También pueden aparecer problemas en las relaciones sociales o de pareja, e incluso en la administración de sus propias finanzas. Además, pueden experimentar cambios de humor y desafíos para completar tareas cotidianas, como organizar el plan de comidas semanal o mantener su hogar ordenado. Si te interesa saber más sobre el TDAH en adultos, puedes continuar leyendo en el siguiente artículo.
La relación entre TDAH y emociones
No es ningún secreto la relación que existe entre el TDAH y las emociones. Hoy día, sabemos que el TDAH puede llegar a tener un impacto significativo en la vida de una persona. Y por ello, es importante comprender y abordar tanto los síntomas del trastorno, como las emociones negativas asociadas con el mismo.
Lo cierto es que las personas con TDAH pueden llegar a experimentar emociones de forma más intensa de lo habitual, y tener dificultad para controlarlas. Además, les cuesta reconocer las emociones en los demás, lo que reduce su capacidad para interpretar ciertas señales y situaciones sociales.
La desregulación emocional que acompaña con frecuencia a las personas con TDAH les hace ser más propensos a vivir con estrés, ansiedad o depresión.
Por las características anteriores y por sus experiencias vitales, suelen experimentar una amplia gama de emociones negativas, que varían en función de la edad.
A continuación, vamos a describir algunas de las emociones negativas que pueden aparecer, de forma frecuente, tanto en niños como en adultos con TDAH.
¿Qué siente una persona con TDAH?
Las emociones pueden variar en la infancia y en la edad adulta.
La infancia es un momento clave en el desarrollo, y como tal, las vivencias van a tener un impacto importante en la personalidad de ese niño/a.
En la edad adulta, una persona con TDAH ha podido acumular más experiencias negativas, y este hecho actúa como desencadenante de otro tipo de emociones y síntomas más complejos.
¿Qué siente una persona con TDAH si es un niño?
Entre las emociones negativas de los niños con TDAH que identifico de forma más frecuente en mi consulta, se encuentran las siguientes:
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- Incomprensión: Su comportamiento hace que no se sientan comprendidos por parte de amigos, familiares y maestros. En ocasiones, ni ellos mismos entienden sus reacciones, o por qué actúan como lo hacen.
- Frustración: Debido a sus dificultades para seguir instrucciones, acabar tareas escolares, o mantenerse concentrados durante un tiempo prolongado.
- Vergüenza: Al sentir que no pueden cumplir con las expectativas de las personas de su entorno.
- Rechazo social: Debido a las dificultades en habilidades sociales derivadas de los síntomas del TDAH, los niños pueden enfrentar problemas para adaptar su comportamiento a diversas situaciones sociales.Por este motivo, los niños con TDAH pueden sentirse rechazados y aislados por parte de sus compañeros. Además, los niños/as con TDAH pueden mostrar comportamientos desproporcionados cuando se sienten rechazados por sus iguales (disforia sensible al rechazo).
- Discriminación/Estigmatización: Debido a la falta de conocimiento y comprensión del TDAH por parte de la sociedad.
- Baja autoestima: Por todo lo anterior, pueden tener sentimientos de fracaso. Se creen, en muchas ocasiones, menos valiosos y capaces.
¿Qué siente una persona con TDAH si es un adulto?
Como hemos comentado anteriormente, los niños no son los únicos que manifiestan emociones negativas. En los adultos, como fruto de sus experiencias vitales, las más comunes son:
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- Frustración: Se frustran porque quieren concentrarse, organizarse, controlar sus emociones, y actuar de forma neurotípica.
- Vergüenza: Los adultos con TDAH pueden sentir vergüenza cuando no son capaces de cumplir con sus tareas cotidianas, con sus responsabilidades, o cuando, en general, no satisfacen las expectativas de su entorno (pareja, jefe, etc.).
- Estrés: La dificultad para gestionar el tiempo, para organizarse y para planificar puede hacer que se sientan abrumados por la cantidad de tareas que tienen que realizar.
- Ansiedad: Debido a las vivencias negativas frecuentes relacionadas con el estrés, y la sensación de que no cumplen como desean en uno o varios ámbitos de su vida.
- Baja autoestima: Todo lo anterior termina, en numerosas ocasiones, afectando al autoconcepto, y creando una baja autoestima.
¿Cómo ayudar a una persona con TDAH con lo que siente?
Es importante reconocer que los niños y adultos con TDAH pueden experimentar emociones negativas que pueden afectar a su autoestima, motivación y calidad de vida en general.
Por ello, es importante que aprendan a manejar estos sentimientos de manera positiva y saludable. A continuación, tienes algunas estrategias que te pueden resultar útiles:
1. Fomenta la educación y la conciencia
Tanto para los niños como para los adultos con TDAH, es importante informarse sobre el trastorno y de cómo éste afecta a su vida. Esto puede ayudarles a comprender sus síntomas y a identificar mejor sus emociones negativas. También puede ser útil crear conciencia sobre el TDAH y su repercusión, entre la familia y otros miembros de su entorno.
2. Desarrolla hábitos saludables
Realizar ejercicio, tener una dieta equilibrada y dormir lo suficiente, además de evitar el consumo de sustancias como el alcohol y el tabaco (en adultos con TDAH), pueden tener un impacto positivo en la salud mental y física de las personas con TDAH.
3. Acude a terapia si lo necesitas
La terapia puede ser útil para ofrecer recursos que ayuden a manejar las emociones y sentimientos negativos en niños y adultos con TDAH.
4. Cuenta con una red de apoyo
Esto puede incluir amigos, familiares, profesionales de la salud mental o grupos de apoyo.
5. Consulta al especialista
Es importante trabajar con un profesional de la salud especialista en TDAH (en el caso de niños, sería el neuropediatra o el psiquiatra infantil, y en el caso de adultos, el neurólogo o el psiquiatra). Puedes leer más acerca de las consecuencias del TDAH sin diagnosticar aquí.
De esta forma, podrás desarrollar un plan individualizado que te ayude a abordar los desafíos emocionales asociados con el TDAH.
Es importante recordar que cada persona con TDAH es única y puede necesitar diferentes estrategias para manejar sus emociones negativas.
Con la ayuda adecuada y un manejo efectivo de las emociones negativas, las personas con TDAH pueden llevar una vida plena y satisfactoria.







