Cuando la mayoría de la gente piensa en el TDAH, piensa sobre todo en el déficit de atención y/o en la hiperactividad. Sin embargo, ¿sabías que el TDAH suele ir acompañado de otros trastornos? La comorbilidad en el TDAH es la norma y no la excepción, ya que se estima que hasta el 60-80% de los niños/as con TDAH tienen uno o más trastornos asociados.
La presencia de comorbilidad en el TDAH dificulta el diagnóstico y puede empeorar la evolución, además de reducir la respuesta al tratamiento.
En esta entrada del blog, hablaremos de los principales trastornos comórbidos en el TDAH, y de cuáles son sus síntomas principales, para que puedas identificarlos y tratarlos de forma precoz.
Contenidos
¿Qué es la comorbilidad del TDAH?
La comorbilidad es un término que significa “morbilidad asociada” y se utiliza para describir la presencia de dos o más trastornos en un mismo individuo.
Por ello, podemos decir que el TDAH aumenta el riesgo de que aparezca un segundo trastorno. Por ejemplo, el trastorno negativista desafiante (TND), la ansiedad o la depresión son trastornos comórbidos frecuentes en el TDAH.
¿Es el TDAH o se trata de una comorbilidad?
Esta es una gran pregunta que debemos hacernos siempre que tenemos delante a un niño o a un adulto con síntomas TDAH.
En numerosas ocasiones, el TDAH comparte síntomas con algunos de los trastornos comórbidos más frecuentes, lo que puede llevar a un diagnóstico equivocado o incompleto.
Es importante señalar que no siempre es fácil determinar si los síntomas TDAH constituyen el trastorno principal, o si aparecen de forma secundaria a otra condición.
Por ejemplo, un niño que tiene dificultades en la escuela puede ser diagnosticado con TDAH, pero también es posible que tenga un trastorno de aprendizaje, por ejemplo, una dislexia. Ambos comparten alteraciones en la memoria de trabajo, dificultades atencionales y bajo rendimiento académico.
Del mismo modo, un niño que muestra un comportamiento desafiante puede ser diagnosticado con trastorno negativista desafiante (diagnóstico aislado), pero también es posible que esa conducta esté asociada a un TDAH (diagnóstico combinado).
Además, la cosa se complica porque los síntomas del TDAH y de los distintos trastornos asociados pueden variar de un niño a otro en intensidad y frecuencia. Algunos niños pueden manifestar sólo síntomas leves, mientras que otros pueden experimentar síntomas más graves, siendo éstos últimos más fáciles de identificar.
Por todo ello, es importante aportar una información lo más completa posible al médico. Se debe incluir todo lo relativo al funcionamiento del niño/a en los distintos ámbitos de su vida (colegio, familia, amigos, etc.). Así, será más fácil determinar qué trastornos están presentes, y organizar un plan de tratamiento que aborde la totalidad de dichos problemas.
¿Cuándo sospechar que existe comorbilidad en el TDAH?
Habitualmente sospechamos que existe un trastorno comórbido porque la familia refiere síntomas en el niño/a que no se explican por el hecho de tener solamente un TDAH.
En otros casos, sospechamos comorbilidad en el TDAH cuando existe poca o nula respuesta a la medicación habitual para el TDAH.
Para la mayoría de personas que padece solo un TDAH, el inicio del tratamiento farmacológico supone un antes y después, con mejoras muy significativas en su vida.
Los fármacos estimulantes o no estimulantes combinados con terapia conductual, la modificación de la dieta y el ejercicio físico regular, suelen producir en la mayoría de casos una mejoría espectacular de los síntomas de hiperactividad, impulsividad y déficit de atención.
Pero algunas personas, por el contrario, siguen experimentando síntomas marcados relacionados como problemas de aprendizaje, ansiedad o tristeza profunda, mucho tiempo después de que sus síntomas nucleares del TDAH estén bajo control. Este será el grupo de personas que haya que revalorar en consultas sucesivas para ver si necesitan ajuste de tratamiento, o la investigación de un posible trastorno comórbido que pueda estar interfiriendo en el desempeño del niño/a.
Principales trastornos que forman parte de la comorbilidad del TDAH
Hasta el 80% de las personas con TDAH pueden presentar otro trastorno asociado. Pero también existen otros trastornos del neurodesarrollo o problemas psiquiátricos que aumentan la probabilidad de presentar un TDAH.
Los trastornos asociados al TDAH más frecuentes son:
- Trastorno negativista desafiante.
- Trastorno de lenguaje.
- Trastornos de aprendizaje.
- TEA / Síndrome de Asperger.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Tics.
- Dificultades en motricidad gruesa y fina.
- Otros problemas psicológicos o neurológicos.
¿Con qué se puede confundir el TDAH?
A continuación, analizaremos los principales trastornos comórbidos del TDAH y sus síntomas más frecuentes, para que puedas identificarlos con facilidad.
1. Trastorno negativista desafiante (TND)
La comorbilidad TDAH y trastorno negativista desafiante es una de las más frecuentes, presente en el 50% de niños con TDAH.
Se caracteriza por la presencia de un comportamiento hostil y desobediente hacia las figuras de autoridad, como padres y profesores. Es frecuente que también tengan una actitud vengativa.
Suelen discutir con los adultos, negarse a obedecer las normas, hacer cosas deliberadamente para molestar a los demás. Estos síntomas pueden causar importantes problemas en casa y en la escuela.
2. Trastorno del lenguaje
El 40% de los niños con TDAH presenta algún tipo de trastorno del desarrollo del lenguaje.
Ambas afecciones suelen coincidir, y puede ser difícil saber cuál fue la primera. Algunos expertos creen que el TDAH puede provocar problemas de lenguaje, mientras que otros piensan que ambos trastornos están causados por factores diferentes.
Independientemente de la causa, está claro que ambos trastornos pueden afectarse mutuamente. Los niños con TDAH pueden tener problemas para prestar atención a su profesor y seguir las instrucciones en clase, lo que puede provocar problemas en el aprendizaje de las habilidades lingüísticas. Además, los niños con trastornos del lenguaje pueden tener problemas para comprender eficazmente instrucciones verbales, y dificultades con el cumplimiento de las normas en el aula por este motivo.
3. Trastorno de aprendizaje
Hasta el 20% de los niños con TDAH experimentan trastornos específicos de aprendizaje en escritura, lectura y matemáticas (disgrafia, dislexia y discalculia respectivamente). La más frecuente de este grupo es la comorbilidad de TDAH y dislexia.
4. TEA / Síndrome de Asperger
Todos sabemos que el TDAH y el trastorno de espectro autista son cuadros clínicos bien diferenciados. Pero la comorbilidad TDAH y TEA / Síndrome de Asperger existe, ya que hasta el 60 % de los pacientes con TEA / Síndrome de Asperger cumplen criterios de TDAH.
5. Trastorno de ansiedad
Se calcula que alrededor del 30-35% de los niños con TDAH también padecen un trastorno de ansiedad.
Hay varios tipos diferentes de trastornos de ansiedad, cada uno con su propio conjunto de síntomas. El trastorno de ansiedad generalizada es el subtipo más común en niños y adolescentes con TDAH. Se caracteriza por una excesiva preocupación y ansiedad ante una serie de situaciones cotidianas. Otros trastornos de ansiedad comunes son: la fobia social (miedo extremo a las situaciones sociales), el trastorno de ansiedad por separación (miedo a estar lejos de los padres u otros seres queridos) y el trastorno de pánico (episodios repentinos de miedo o terror intenso).
Los síntomas más comunes son la preocupación y el miedo excesivo. Pueden asociar temblores, tensión muscular, dolores de cabeza, náuseas, mareos, sensación de hormigueo, dificultad para respirar y aceleración del ritmo cardíaco.
6. Depresión
Presente en el 20-30% de los casos de TDAH.
Es un trastorno del estado de ánimo que provoca una sensación persistente de tristeza y pérdida de interés por actividades que previamente se disfrutaban.
La depresión puede interferir en la vida diaria y dificultar el funcionamiento familiar/social/académico normal.
Puede presentarse junto al trastorno de ansiedad, y cada uno puede empeorar los síntomas del otro. La depresión puede causar problemas de atención, concentración y motivación, acentuando los síntomas propios del TDAH o imitando este trastorno.
Los trastornos comórbidos al TDAH dentro de la esfera psiquiátrica son más comunes en el TDAH sin diagnosticar (ni tratar).
7. Tics
Alrededor del 15-20% de niños con TDAH presenta tics.
Los tics asociados al TDAH pueden ser tanto vocales como motores. Los tics vocales incluyen hacer ruidos, carraspear o tararear. Los tics motores son movimientos repentinos y repetitivos, como parpadear, encogerse los hombros o mover la cabeza.
Si analizamos a los niños que tienen un síndrome de tics crónicos motores y guturales como es el Síndrome de Tourette, nos encontramos que el 50% cumple criterios de TDAH.
8. Dificultades de motricidad gruesa y fina
La frecuencia de estas dificultades suele ser alta, afectando a alrededor del 30% de los niños con TDAH.
Cuando estas dificultades afectan a la motricidad gruesa pueden manifestarse en forma de torpeza, falta de equilibrio y problemas de coordinación. Cuando afectan a la motricidad fina suelen presentar alteraciones la escritura (ejercen una presión excesiva/deficiente al escribir, tienen mala letra, etc.) y en actividades que requieren precisión como recortar figuras o colorear (sin salirse de los bordes).
Estos problemas pueden provocar a menudo una baja autoestima y frustración en el niño. Estas dificultades pueden tener un impacto significativo en la capacidad del niño para tener éxito en la escuela y participar en actividades fuera de ella, como por ejemplo, en extraescolares.
Comorbilidad del TDAH: Tratamiento
El tratamiento del TDAH y otros trastornos asociados puede ser bastante complejo, ya que cada trastorno requiere su propio tratamiento específico. Sin embargo, hay algunos principios generales que se aplican a todos ellos.
En primer lugar, es importante buscar la ayuda del profesional o grupo de profesionales implicados en la comorbilidad del niño (neurólogo infantil, psiquiatra infantil, logopeda, psicólogo, psicopedagogo, etc.). Sin un diagnóstico acertado de las comorbilidades, no se puede atender de forma adecuada todas las necesidades que está presentando ese niño/a, por lo que las medidas que se tomen es probable que no resulten efectivas a medio/largo plazo.
En segundo lugar, se debe desarrollar un plan de tratamiento que se adapte a cada niño y su familia. Este plan puede incluir terapia psicológica, apoyo pedagógico y el uso de los fármacos adecuados en cada caso. Debemos recordar que las comorbilidades del TDAH tienen influencia en la selección del tratamiento y en la respuesta al mismo.
Además, en el caso de ciertas comorbilidades, se pueden incluir tratamientos adicionales como logopedia, terapia grupal, talleres de habilidades sociales, terapia familiar, etc.
Por último, es importante no desanimarse y mantener el rumbo. No son cosas que cambien de la noche a la mañana, pero con paciencia y una orientación profesional adecuada, la mayoría de niños/as presenta una evolución favorable.







